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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Mejora la productividad laboral de tu empresa




Cuando pensamos en capacitar al personal de la empresa, generalmente acudimos a un sinfín de cursos que podemos ofrecerles. Desde cursos de informática, inglés, hasta cursos más sofisticados en ventas, servicio al cliente, manejo de inventarios, etc., lo cierto es que se ofrecen en el mercado una variedad infinita de cursos, diplomados y talleres para capacitar a los trabajadores.

En muchos casos pareciera que la capacitación es sólo una cuestión de asignar el dinero y facilitarle el tiempo al empleado para que se supere dentro de su área de especialidad, esté más motivado y sea más productivo.

Sin embargo, pasamos por alto que la capacitación debe empezar por cuestiones mucho más básicas: el primer curso debe ser el de aprender a trabajar y, para ello, nosotros tenemos que ser los primeros en tomarlo. De esta manera estaremos en posibilidades de hablar el mismo lenguaje con nuestra gente.

La principal causa de la baja productividad de un empleado puede tener su base en la forma de trabajar y no en el trabajo mismo. La productividad se puede definir como la cantidad de trabajo realizado y la cantidad de recursos utilizados en un determinado tiempo.  Un trabajador es más productivo cuando demuestra con su habilidad que puede ser capaz de realizar mucho trabajo en menos horas que sus compañeros. La productividad se entiende también como el indicador de eficiencia que relaciona la cantidad de producto utilizado con la cantidad de producción obtenida.

Sin embargo, la cantidad de trabajo no siempre es el principal indicador de la productividad; esto es cierto especialmente en el área de servicios, donde es más subjetiva la evaluación del trabajo del empleado y más difícil de cuantificar. Podemos tener el caso de un empleado muy inteligente y capacitado en su área pero que no puede “sacar” adelante tanto trabajo como sus compañeros.


Si le aplicamos una prueba de conocimientos podremos convencernos de que no se trata de ignorancia o falta de pericia; se trata de desorganización interna y problemas para dar prioridades a las actividades cotidianas.

Esta es, justamente, la capacitación más básica e importante para todo empresario: aprender a organizar las tareas, a priorizarlas, a iniciarlas y terminarlas. Se dice muy fácil pero lo cierto es que no ocurre tan fácilmente en la realidad. Cuando aprendemos a trabajar es mucho más fácil enseñarle a trabajar a nuestra gente.
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